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Cabello
Los cambios en el pelo, la pérdida de cabello, o alopecia, es uno de los efectos secundarios frecuentes durante el tratamiento oncológico con quimioterapia. Su intensidad depende de los distintos protocolos utilizados y su duración y puede variar de unas personas a otras.

La radioterapia sólo produce pérdida de pelo cuando la zona irradiada es la cabeza. Aunque la alopecia por quimioterapia es reversible en la mayoría de los casos, a veces la recuperación es parcial y su estructura y textura pueden ser diferentes (pelo más fino, aspecto rizado…). En cualquier caso es importante el cuidado del pelo y del cuero cabelludo.

En el caso de que la alopecia inducida por el tratamiento haga recomendable afeitar la cabeza, será conveniente el cuidado del cuero cabelludo, utilizando un champú muy suave o incluso aceites cosméticos para su limpieza y la aplicación de un producto hidratante que minimice el picor o la sensación de escozor tantas veces como sea necesario.

Cuando empiece a aparecer de nuevo el pelo es importante que lo cuides y lo protejas mediante el uso de un champú de uso frecuente y la aplicación de una mascarilla que aporte nutrición e hidratación al cuero cabelludo. El acondicionador hará más manejable el pelo, protegiéndolo de la rotura al tiempo que le aporta brillo. Además puedes utilizar con tranquilidad productos de peinado como lacas, sprays o geles. Tras lavar e hidratar el pelo el lavado puedes cepillarlo con suavidad, sin tirones, recuerda que es más frágil y con mayor tendencia a la rotura.

Dar color al cabello

Es importante dejar pasar un tiempo prudencial, entre cuatro o cinco meses, desde la finalización del tratamiento para teñirte el pelo. De este modo asegurarás la regeneración de la piel reduciendo el riesgo de alergia. Además, si el tratamiento te ha producido alopecia, en este tiempo el pelo habrá conseguido la longitud suficiente para que el tinte se fije sin castigar el cuero cabelludo.

Aunque la reacción alérgica a un tinte es muy poco frecuente, después del tratamiento oncológico debes tener especial cuidado en la elección del producto y extremar las precauciones previas a su uso para minimizar el riesgo de alergia. Realiza siempre el “toque de prueba”, que consiste en poner una pequeña cantidad del tinte sobre la piel 48h antes de la tinción. En el caso de que aparezca el más mínimo enrojecimiento o picor deberás suspender totalmente el uso del producto. Pide en tu peluquería que te realicen la prueba, o si vas a teñirte en casa hazlo tú misma siguiendo cuidadosamente las indicaciones del envase. Tu profesional de la peluquería es quien mejor te puede aconsejar sobre los productos más adecuados para ti durante esta etapa.

Tipos de coloración

La coloración más conveniente depende del color que desees para el pelo así como del número de canas que quieras cubrir:

  • Coloración directa o “tinte natural”: en realidad “tinte natural” sólo hay uno que es la henna pura, pero su color desaparece rápidamente con los lavados. Por eso se han desarrollado productos que mejoran las propiedades de la henna y ofrecen algo más de duración. Estos tintes contienen pigmentos que pigmentan directamente el cabello, depositándose sobre la cutícula o parte externa del pelo avivando el color natural, aportando reflejos o cubriendo las canas si son pocas. Se eliminan con los lavados y son una alternativa para las personas que son alérgicas a la coloración de oxidación.
  • Coloración de oxidación: son tintes más eficaces y duraderos que los anteriores y para proporcionar color tienen que oxidarse. Los puedes usar con tranquilidad porque son totalmente inocuos para la salud y están estrictamente regulados por la reglamentación cosmética pero no debes olvidar en ningún caso realizar el toque de prueba dos días antes.

Desde un punto de vista cosmético existen 2 tipos distintos de coloración de oxidación:

  • Coloración tono sobre tono: sólo permite cambiar, como su nombre indica, un tono el color natural. No contienen amoníaco y cubren el 50% de las canas. Sus colorantes se depositan en el interior del cabello, pero no penetran en profundidad y no alteran el pigmento natural. Desaparecen poco a poco con los lavados.
  • Coloración permanente: es el tradicional y normalmente contiene amoníaco que se evapora y no permanece sobre la piel. Hoy día existen formulaciones sin amoníaco con eficacia similar. Cubren las canas 100% ya que los colorantes penetran en profundidad al interior del cabello se oxidan junto al pigmento natural y de este modo no desaparecen con los lavados.
No te aconsejamos el uso de otras técnicas más agresivas como la decoloración completa. En un cabello que puede estar debilitado no sólo podrían debilitar el pelo sino también irritar el cuero cabelludo.